asesoría fiscal

Los pequeños empresarios y el fisco

Si eres un pequeño empresario o un autónomo, o si lo has sido en el pasado, entenderás muy bien de qué quiero hablarles en este artículo. En España hay una especie en peligro permanente de extinción, pero no es el lince ibérico ni el muflón. Estas especies, si me permite la licencia, están más protegidas que el protagonista de este artículo.

Se trata del pequeño empresario, del autónomo, esa presa fácil del sistema fiscal español que soporta sobre sus espaldas casi todo el peso del gasto del estado. El autónomo no tiene escapatoria, y pobre de él como no rellene correctamente un impreso o no presente una declaración trimestral de IVA. Para un pequeño empresario resulta fundamental contar con un asesor externo en materia fiscal y de legislación.

asesoría fiscal
La asesoría fiscal es importante para minimizar el pago de impuestos.
Fotografía:  Alan Cleaver

El pequeño empresario y el exceso de leyes

Uno de nuestros clientes de cursos de formación nos contó una anécdota hace unos meses. Antes de que le fueran mejor las cosas comenzó como autónomo y, en principio, como tenía formación en temas administrativos y fiscales decidió no contratar a ninguna asesoría. El reside en Barcelona, y allí podría elegir una buena asesoría fiscal Barcelona pues allí no faltan.

A nuestro cliente al principio no le fueron bien las cosas, cosa que, por otra parte, es lo normal. Por supuesto, tuvo que hacer frente a su correspondiente cuota de autónomos pero ese no es el tema. Resulta que un par de trimestres no presentó ninguna declaración de IVA. El primer trimestre terminó nada más comenzar, si el comenzó su actividad a mediados de Mayo, el trimestre teminaba en Junio. Y al siguiente trimestre no tuvo ninguna factura, por lo que se despreocupó del IVA.

El caso es que un tiempo después le llegó una notificación de Hacienda diciendo que le faltaban dos liquidaciones de IVA por presentar. El respondió que no presentó ninguna liquidación porque no había facturado nada (había cobrado algo mediante albaranes, pero no había terminado el trabajo y por tanto no había facturado).

Obligación de presentar liquidación de IVA aunque no se haya facturado nada

El asunto es que por este pequeña confusión no le ocurrió nada grave, al fin y al cabo era cierto que no había facturado, aunque descubrió que igualmente tenía la obligación de presentar la declaración de IVA. Lo que nos comentaba este cliente es que al poco tiempo decidió contratar un asesor y que le gestionasen estos aspectos. En esta ocasión no había ocurrido nada grave, pero en cualquier momento podía tener otro error más grave y tener alguna penalización o multa.

La cuestión que está detrás de esta anécdota es que un empresario no puede estar pendiente de todas las normas fiscales y contables que se les exigen. Si está pendiente de ellas no está pendiente de su negocio. Por eso es tan importante que un pequeño empresario tenga una asesoría externa. Si fuera una empresa mayor podría tener un contable dentro de la propia empresa, en nómina, pero para un pequeño empresario eso resulta inviable.

 

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